Adiós Chespirito.
- 16 dic 2014
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Mi infancia, mi niñez, se fue al cielo. Pequeño como todos los grandes. Director, escritor, actor, comediante y músico. Créanme, en sus venas no transitaba sangre, corría arte. Creador de un humor universal sin fronteras. Triunfador en la radio, televisión, cine y teatro con records de raiting y taquillas. El conquistador con más países en su haber. Julio Cesar, Napoleón y Hitler, le hubiesen preguntado ¿cómo lo hacía? Con risas unió a los cinco continentes. Llegó a millones de personas sin lograr un daño social. Sus series se vieron en más de 90 países, dobladas a 50 idiomas y con 40 años ininterrumpidos al aire.
En sus comienzos un director exclamó: “Este hombre es un pequeño Shakespeare, es un Shakespirito. Nacionalizaron la palabra y nacía así el gran Chespirito. Roberto Gómez Bolaños, no podía dejar de escribir y formar ideas en ningún momento de sus días. Toda su visión de la vida la plasmaba en un papel.
Él no estaba de acuerdo con los superhéroes norteamericanos. Para él, el valor no consistía en carecer de miedo, sino en superarlo. Entonces daba a luz un personaje pequeño, tonto, débil, torpe que a pesar de sus deficiencias enfrentaba al gran temor. Ese era un verdadero héroe. Ese era el Chapulin Colorado. Todos sus movimientos estaban fríamente calculados, lo sospechaba siempre desde un principio y se aprovechaban de su nobleza. Era muy malo con los refranes y le tenía terror hasta su propia sombra. El Chapulin Colorado fue el primer programa de la televisión mexicana que rompió todos los esquemas y comenzó a verse en todo el mundo atravesando cualquier costumbre y cultura.
Y el camino recién comenzaba, sin proponérselo Chespirito creó al Chavo del 8, un fenómeno de profundas raíces sociales que se extendió por todo el planeta. No sólo en la pantalla chica, sino que la gente necesitaba ver a todos esos grandes personajes y comenzaron las giras. Cuanto más al sur de México eran las presentaciones, más gente convocaba.
Con Chespirito la televisión dejaba de ser la caja idiota. Enseñaba valores, mostraba la realidad y formaba sonrisas. Algo simple, sencillo, pero realmente genial y fabuloso. En su mundo no existían las diferencias.
Logro el éxito como artista, pero mucho más como ser humano. Inteligencia, creatividad, humor y un gran corazón. Quisiera ser una letra nada más de todo lo que creaste. Lloré, cuando te fuiste de la vecindad. Reí con la “CHIRIPIORCA”. Te amé en el “CHANFLE” por compartir conmigo la pasión por el futbol. Sufrí cuando te tomaron las aguas frescas. Me enamore al igual que vos de “Pati”. Nunca voy a olvidar el “CHURIN CHURIN CUNHFLAI”. Una lágrima se cae, pero los recuerdos se afianzan cada vez más. Gracias, queda insuficiente a todo lo que me diste. Perdón por esto, fue sin querer queriendo. Desde arriba me dirás: “Eso, eso, eso”. Y todo dirán que tú y yo estamos locos.





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