El gran ejemplo bañado en sangre. La Comuna de París.
- 12 jun 2015
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La historia comienza con una estupidez. Entre 1870 y 1871 Francia era gobernada por Napoleón III, sobrino del emperador Bonaparte. Un payaso, un actor que le sonreía a la multitud, mientras 16 millones de campesinos en Francia vivían en oscuras y miserables chozas y en busca de gloria, no tuvo mejor idea que atacar a los ejércitos prusianos, comandados por el imbatible general Bismarck. Naturalmente fue derrotado de inmediato y las tropas francesas huyeron dejando las armas para que el pueblo las recogiera.
Llevando pañuelos y banderas rojas por todo Paris se reunió alrededor de la columna del Vendome que era el símbolo del poder imperial, donde había una enorme estatua de bronce del emperador Napoleón. La derribaron. El pueblo salto sobre los escombros. Cantó y bailó de alegría. Izaron en ese sitio una enorme bandera roja, era la bandera de la revolución social del proletariado, eso fue la “Comuna de Paris”.
La gente se reunía las 24hs del día, por toda la ciudad, tomando decisiones juntos. París se transformó en la primera ciudad libre del mundo. Como anunciaba Marx, la dictadura del proletariado, eso era la Comuna de Paris, la verdadera democracia. Eso sí, duro muy pocos meses pero sus logros fueron grandiosos. Sustituyó el ejército regular por milicias populares. Separó la iglesia del estado. Le dio un carácter estrictamente laico a la instrucción pública. Promulgó el famoso decreto mediante el cual todas las fabricas y talleres fueron abandonadas por sus dueños debiendo ser entregados a cooperativas de obreros. Dispuso que el sueldo de todos los funcionarios y de los servidores públicos no pudieran en ningún caso superar el sueldo de un obrero común. Terminó con la falsa de la jerarquía del estado, despidió a los burócratas de elite y los sustituyó por servidores públicos revocables que ganaban un sueldo de un obrero calificado. Su legislatura estaba integrada mayoritariamente por estudiantes, obreros, artistas, intelectuales revolucionarios, hijos de familias que se multiplicaban en las calles de Paris, organizando su defensa ya que el viejo orden estaba amenazando con invadir. El pueblo había llegado al convencimiento de hacerse con el poder y gobernar en beneficio de todos.
Entonces ante la amenaza de que el fenómeno de la comuna de Paris contagiara toda Europa, el 21 de mayo de 1871, un ejército de 180mil hombres al mando de generales que habían sido vencidos por los alemanes, ingresaron a la ciudad para hacer una matanza que Paris jamás había visto. La defensa se organizo en barricadas que estaban defendidas tanto como por hombres, mujeres y niños. Pero la lucha era muy desigual ante el embate del ejército regular.
Los comuneros se defendieron hasta la muerte. Aquella batalla duró una semana. El 28 de mayo de 1871 cayó la última barricada que era defendida por un solo combatiente ante la muerte de sus compañeros. El ejemplo de la comuna de parís no podía permitirse. Resultaba demasiado inspirador para el resto del Mundo. La inundaron en sangre, condujeron a todos los líderes de la Comuna de Paris al cementerio de Pere- Lachaise, los colocaron contra el muro. Los fusilaron. Mataron 30 mil hombres, mujeres y niños. Muchos de ellos los mejores obreros de todos los oficios. Pero la comuna de Paris ha dejado muchas enseñanzas, maravillosas enseñanzas. La clase obrera no debe limitarse simplemente apoderarse de la maquina del Estado para sus propios fines sino que debe construir su propio estado, su propio gobierno. Había mucho del socialismo que Karl Marx había soñado.
El poder político hablando con propiedad, es el poder organizado de una clase para la opresión de otra. Si el proletariado en su lucha contra la burguesía se constituye indefectiblemente en clase, se vuelve la clase dominante atreves de una revolución y como clase dominante destruye violentamente el antiguo régimen de producción suprime con estas relaciones de producción las condiciones del antagonismo de las clases, las clases en general y por lo tanto su propia dominación como clase. En lugar de la antigua sociedad burguesa con sus clases y con sus antagonismos de clases surge una asociación en la que el libre desarrollo de cada de uno pasa a ser el libre desarrollo de todos.




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