Mala Leche SI. Crack NO.
- 26 jun 2015
- 3 Min. de lectura

Basta. Déjense de esa pavada que quieren espectáculos y a los buenos jugadores. La FIFA, la Conmebol y la concha de su madre. No quieren, ni fútbol, ni cracks. Ellos sólo quieren tener un BMW, reloj de oro y un perfume francés. Me tienen podrido, realmente agotado.
Estados Unidos 94, afuera Maradona por consumir una “droga”, que en el país yankee se vendía y consumía más que medialunas saladas un domingo a la mañana con mate amargo. Alemania 2006, expulsado Zidane por un cabezazo a Materazzi. El 10 francés, el único que nos dejo una pizca de fútbol en aquel Mundial aburridísimo fue echado por Elizondo, árbitro argentino que vio la jugada por televisión. A Materazzi nada. Al defensor del Inter, en aquel momento, sólo lo revisaron los médicos. Antes de la acción le había insultado a Zinedine toda su familia. Brasil 2014, afuera Suarez por morder a Chiellini, defensor italiano. Esa es la jugada que menos puedo defender con argumentos. Copa América 2015, adiós a Neymar por un tumulto con jugadores colombianos. Y reciente, recién salido del horno, Jara vs. Cavani.
Me pregunto. ¿Qué harían esas personas de traje, si se mataron entrenando meses y meses para que los echen como perros en el sueño de sus vidas? ¿Cómo hubiesen reaccionado si le insultan a toda su familia? ¿Qué medida hubiesen realizado con un sujeto que les mete un dedo en el culo? Siempre apoyar a los “mala leche”, a los que escoltan la bandera del buen fútbol, jamás.
Mala leche. Se le dice “mala leche” al jugador de futbol que no intenta tratar de ganar el partido con sus recursos, sino de destruir los recursos del rival. Se siente inferior. Entonces tiene que sí o sí, hacerle daño al contrario. Sacarlo del partido. Tratar que no juegue al fútbol. Desde que el fútbol es profesional, prácticamente 100 años. Abundan los “mala leche”.
Gonzalo Jara, jugador del Mainz alemán, participó en los Mundiales de Sudáfrica 2010 y Brasil 2014 con su selección. Seguramente llegó hasta allí por su buen fútbol. Pero lo que hizo con el delantero oriental va a quedar guardado en los discos rígidos de todo el mundo.
Tenes que ser “mala leche”. Muy “mala leche”. Para tratar de enervar y querer que reaccione el mejor jugador de la selección uruguaya, que está pasando el peor momento de su vida. Su padre sufrió un accidente y está más cerca de San Pedro que de seguir disfrutando de su familia. Está el mala leche que insulta, que pega un patadón. Pero esperar a que se acerque el árbitro para meterle un dedo en el culo es increíble, inaudito, un asco.
Todavía no sé nada, no quise leer ninguna página ni diario. Porque lo único que falta es que este personaje siga jugando la Copa América. Son locales, lo más probable es que lo siga haciendo. Si un lirico, un goleador, el que deja millones de sonrisas y oles, por el mundo hace algo, las sanciones son durísimas. 500 mil dólares a Messi por no recibir el premio al mejor jugador del partido. Nueve fechas por una mordida, al pistolero. Cuatro partidos sancionados a Neymar por un encontronazo después de finalizar un encuentro con Colombia. Dedo en el culo, expulsado al dueño del orificio anal. El mala leche que siga jugando, que siga haciendo de las suyas. Así está el reglamento. Así está el mundo. Los “mala leche” que continúen en las canchas, los que juegan bien saquémoslo. El futbol no tiene que ser lindo, el futbol nada mas, tiene que generar plata.




Comentarios