Una mirada
- 23 jun 2016
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Hay infinidad de miradas. La mirada del bebé recién nacido con su mama después del parto. La mirada del compañero que realizo el pase y la del que hizo el gol. La mirada cómplice con el compañero de banco. La mirada imposible de disimular. La de lejos, la de cerca, la del costado, la de arriba hacia abajo. La mirada del cuñado celoso, la mirada al cielo recordando a personas que se llevaron parte de nosotros. La mirada sin rumbo y la mirada con un objetivo. La mirada del gato con botas de Shrek. La mirada de Mufasa antes de morir. La mirada del pobre lleno de dinero y la mirada del rico sin un te quiero. La mirada del otro, la tuya, la de muchos y la de pocos. No estoy en condiciones de analizar ningún tipo de mirada, pero si hay una que todo ser humano tiene. Esa mirada que uno no puede olvidar. Esa mirada que fue muy efímera pero significativa para uno.
Tarde de invierno. Concepción del Uruguay. Salía de la facultad y como de costumbre llegaba tarde a la salida del colectivo rumbo a Colon. Viajaba todos los días de lunes hasta sábados a la mañana. Les aseguro que nunca cruzaba mirada con nadie en el colectivo. Tal vez se acumulaba mi cansancio, las ganas de llegar a mi casa, la mala onda o la discusión con algún profesor sobre política, religión o fútbol.
Llego sobre la hora al micro. Estaba repleto, no se encontraba ningún asiento disponible. Pero como tenía una excelente relación con el chofer, veía más al chofer que a mi novia en ese momento, me senté al lado de él, en el pasillo del colectivo. Pero antes de eso, tuve una mirada, esa mirada que me es muy complicada de explicar, esa mirada que no se pudo borrar y no sé si se irá o no con el tiempo.
Sólo fue una mirada, de menos de un segundo. Una mirada que me encantaría volver a vivir. A ella con quien cruce la mirada solo la voy describir como dulce, sencilla, bonita, especial, confiable, simpática, interesante y podría seguir. Para mí, la mirada con más conexión, una mirada con muchas ganas de conocer a esa persona, hasta ese momento desconocida. No necesito darle más detalles, todos hemos tenido, ese momento, esa mirada.
Tuve la posibilidad de preguntarle con el tiempo a esa persona, por esa mirada. Pueden Adivinar. Correcto, acertaron. A ella, no le paso nada, creo que nada fue un montón.




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