Muerte cerebral de todos.
- 18 abr 2017
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Nuevamente somos noticia en el mundo. No como aquel 13 de marzo de 2013 con la asunción del Papa Francisco. 28 de noviembre del 2000 cuando Boca derrotó al Real Madrid en Tokyo o el 22 de junio de 1986 y Diego Maradona dejando tirados a varios súbditos de la reina Isabel. Somos noticia a nivel mundial, si por el fútbol, pero no por jugadores indescifrables para defensas o mediocampistas de niveles neuronales increíbles, en el centro de la cancha. Somos noticia por violencia, por una sociedad egoísta, corrupta y criminal.
Clásico de Córdoba. Belgrano y Talleres nuevamente cara a cara. Kempes repleto, solo de hinchas de Belgrano. En Argentina no convivimos con hinchas visitantes, tratando que desaparezca la violencia. Pero ella, esta cada vez más firme y salvaje.
Emanuel Balbo, 22 años, hincha de Belgrano, falleció tras ser golpeado en la tribuna y arrojado por una de las bocas del acceso del estadio Mario Kempes.
Pero la tragedia no comenzó el día del partido. Como toda tragedia, nació de una tragedia previa. Hace años Oscar “Sapito” Gomez corrió una picada con el hermano de Emanuel y lo mató. Oscar y su familia se tuvieron que ir del barrio y una espina en su piel quedo incrustada hasta el día del encuentro de los equipos más populares de la tierra del fernet.
Emanuel fue a a cancha con su amigo,Lucas Ortega y el contó que antes de ingresar a la cancha, en las inmediaciones del estadio, Gómez insultaba a Emanuel. Luego en las tribunas, este lo fue a buscar para golpearlo con su gente. Al intentar escapar, “Sapito” gritó que Emanuel era hincha de Talleres y daba inicio a lo peor. Hinchas sin conocer quien era Emanuel, tampoco le preguntaron, comenzaron a pegarle y luego arrojarlo a la muerte.
Cuatro detenciones y la entrega de Oscar “Sapito” Gómez. Por o cual a quien selo considere culpable purgará una pena de entre “ 10 años y 4 meses a 34 años y 4 meses de prisión” reveló la fiscal Liliana Sanchez.
Muerte cerebral, anunció Norberto Brussa, jefe de cirugía del Hospital de Urgencias de Córdoba en el final de la vida de este joven cordobés. Muerte cerebral sufrimos todos. Los que golpeamos, los que dejamos golpear, los que informamos mal, los que dejamos que asesinos estén mirando el partido. Muerte cerebral en AFA, donde la corrupción es moneda corriente. Dirigentes que decían ser la salvación, renuncian. Un fútbol nefasto, sin organización, que solo quiere que el Messías aparezca y les saque sus miserias que nadie va a sacar. Muerte cerebral sufrimos todos y parece irreversible volver a nacer como sociedad.




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