Aprender de la cuarentena.
- 31 mar 2020
- 2 Min. de lectura

El encierro. La angustia. La imposibilidad de la libertad total, no es fácil. Tiene muchísimo grado de dolor. Pero el dolor es uno de los mejores maestros de todos. Y con el dolor llega el aprendizaje.
En un momento el ruido del mundo se detuvo y solo se escucho silencio. Si, por primera vez en mi vida escuche el silencio. Y en ese momento me di cuenta que estaba mas vivo que nunca. El presente se refleja cuando oímos el silencio.
Lo primero que me enseño la cuarentena fue a escuchar. Y sobre todo a escucharme a mi mismo. Comencé a tener charlas intimas conmigo mismo. Quien soy? Que quiero? Que no quiero? A quienes quiero en mi vida? Que me llena de orgullo? Charlas del pasado, y visiones del futuro.
Caí en un pozo profundo en mi interior y descubrí muchísimas cosas.
Que para ser productivo y creativo debo pasar por el aburrimiento total.
Me presentaron a una soledad que acompaña. Que escucha. Que comunica. Que quiere verte bien.
Deje de tener miedo a decir lo que siento. Recordé a las personas que realmente quiero que estén cerca mío. Identifique a los que no merecen ni necesitan nada de mí.
Este mundo de cuarentena comenzó a cambiarme paradigmas.
Genera mas felicidad dar que recibir. Se comunica mas escuchando que hablando. Que el presente es lo mas valioso.
Lo importantísimas que son las relaciones humanas y las emociones que atravesamos con ellos. La familia es lo primero. Siempre en los peores momentos. Poniendo una sonrisa cuando todo está totalmente gris.
Que te escriben y te responden mensajes todas esas personas que te modificaron pensamientos, que compartiste aventuras que quisieras vivir miles de veces, que extrañas mucho ese abrazo, que antes pasaba totalmente desapercibido.
Lo grande que pasaron a ser esos pequeños momentos. Inmensos. Que en ninguno de esos momentos se necesita plata.
Lo clave que es activar los sentidos y el contacto con la naturaleza. Respirar aire de campo. Ver amaneceres y atardeceres deteninendo el tiempo. Tocar. Bailar. Correr. Caminar. Saltar. Cantar. Gritar.
La cuarentena me dice al oído que puedo ser realmente el que quiero ser, que el sentido es prestar atención al mundo, antes que pertenecer.
Al tener mas tiempo, uno presta mas atención a los detalles. Escucha, observa y analiza. Que somos una evolución constante y que tengo mas ganas de cambiar que nunca.
Que cuando crees que sabes todas las respuestas, llega el universo y te cambia todas las preguntas. Hoy me siento orgulloso de la perdida. Agradecido por el encierro. El estar encerrado me abrió la mente y abrió otros mundos.
Que no hay nada mas lindo que mi caos. Que mi caos es mi diferencia.
Siento mis emociones. Disfruto mis emociones. No le temo a mis emociones. Tengo mas ganas de vivir. Y sobre todo de resistir este presente escuchándome para salir de esta todos juntos y sobre todo, todos a salvo.
La verdadera vida se vive cuando ocurren pequeños cambios. Primero debes ser quien eres realmente, luego hacer lo que necesitas hacer, para llegar a tener lo que deseas.




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