Por qué el fútbol...
- 15 abr 2020
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Por la incertidumbre, de que nadie puede saber que va a pasar.
Porque no sólo interviene el cuerpo en este juego. El cerebro, sentimientos y emociones son claves. No dejan de funcionar un segundo.
Porque es el tema predilecto para hablar con los pibes cuando te acaban de romper el corazón.
Porque es un arte.
Porque si estoy sentado en el parque y veo a 4 nenes jugando un picado con arcos hechos con buzos, los tengo que interrumpir y preguntarles cómo van, para ir llevando el resultado en el sillón mientras me pasan un amargo.
Porque es bandera, patria, pueblo.
Porque no importa el frio, la lluvia, humedad, calor, día de la madre, nada.
Es un ritual. Una misa. Una religión.
Porque siempre tenemos un partido para recordarle a ese amigo que te quiere gastar.
Porque es historia.
Porque me hace sentir.
Porque es unión. Amistad.
Porque me hace sentir vivo.
Porque la cerveza tiene otro sabor después de estar todo transpirado. Porque esa birra la compartis con tu amigo que lo conoces desde jardín de 4 y también con el que ni conocías pero faltaba uno y se sumó. Y encima te dejo solo con el arco para que hagas un gol.
Porque es la excusa más hermosa para ver a tu gente. Para reunir a la banda. Porque ya se pone algo en la parrilla, alguien saca un mazo de cartas y ni se nos cruza por la cabeza mirar la historia de la que nos mueve el piso.
Porque la felicidad no te entra en el cuerpo cuando gritas un gol propio.
Porque la culpa te mata, cuando perdiste la marca en un gol contrario.
Porque ese partido que la rompiste se va a la tumba con vos.
Porque ganar con tus amigos es la sensación más gratificante de todas.
Porque me emociona el solo hecho de recordarlo.
Porque la previa te lleva a otro planeta. Preparas el bolso. Y se acabaron todos los problemas.
Porque identificas demostraciones de amor, cuando te fajan de atrás y viene ese amigo que nunca te imaginas y te pregunta cómo estas y se le hace el malo al que casi te rompe el tobillo.
Porque me hace creer en la magia o en eventos para normales cuando la pelota pega en los dos palos y no quiere entrar.
Porque darías la vida por ese compañero, que jamás se pierde un fulbito con los pibes.
Porque te recontra calentas con el que prefiere dormir una siesta, o tomar unos mates con la suegra viendo la novela.
Porque por más que sea malísimo jugando, siempre tendré la sensación de que la voy a descoser toda.
Porque por más que le busque explicaciones, no las tiene. Porque es la pasión más grande de todas. Y las pasiones jamás tendrán explicaciones.




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